Guías de cuidado del calzado
Tras un turno húmedo: limpiar, secar e inspeccionar las botas
Humedad, suciedad y protección son cuestiones distintas. Revisa material exterior, forro y plantilla antes de elegir el secado.

¿Humedad normal o un problema del trabajo?
Para lluvia ordinaria o sudor, sigue el cuidado del fabricante. El aceite, la contaminación química o el daño en calzado protector requieren el procedimiento de la empresa y el consejo del fabricante. Un secador doméstico no descontamina botas ni recupera sus funciones de protección.
- Antes de limpiar, identifica qué hay sobre la bota.
- Antes de secar, revisa por separado exterior, forro y plantilla.
- Antes del siguiente turno, comprueba suela, cierre y posición de la plantilla.
- Si quedan dudas, sigue las normas del trabajo para un recambio adecuado.
Limpiar y secar son pasos separados
Retira la suciedad suelta con un método adecuado. El cuero, la membrana y la plantilla extraíble pueden necesitar cuidados distintos. No traslades un limpiador o acondicionador de otro par sin comprobarlo. Red Wing indica en su guía secado al aire a temperatura ambiente y evitar calor directo. Una bota pesada y robusta no admite automáticamente calentamiento. Ábrela según sus instrucciones y comprueba si hay gravilla, plantillas desplazadas o forro doblado.

Secado autorizado e inspección posterior
Usa calor solo si la bota exacta y sus componentes lo permiten. Sigue también el manual del aparato sobre posición, distancias, salidas, ajustes y supervisión. Una caña alta indica el alcance que necesitas, no la tolerancia al calor. Evita condiciones de agua y polvo no autorizadas. Antes de reutilizar, revisa daños y montaje: parecer seca no demuestra protección. Si no llega a tiempo, usa el recambio previsto en el trabajo en lugar de un par inadecuado.
